En la anterior entrega, ya hablamos de cómo Jerry Goldsmith marcó un referente en la música de cine con su Star Trek: la película. En este reportaje, repasamos las excelentes partituras de un jovencísimo James Horner, la nominación al Oscar de Leonard Roseman, el regreso de Jerry Goldsmith y la revelación de un joven Cliff Eidelman. ¿Cuál os gusta más? Podéis escucharlas y opinar aquí en Intermezzo.

{tab=II/III. James Horner} 
EL TESTIGO DE JAMES HORNER

'Star Trek II: La ira de Khan'La secuela del original, Star Trek II: La ira de Khan (1982) dirigida por Nicholas Meyer, supuso un éxito de taquilla y de crítica, revitalizando el espíritu trekkie como no lo había conseguido la primera entrega. Narraba la odisea de la tripulación contra un viejo dictador terrestre con ganas de revancha. Meyer decidió contar con un desconocido y jovencísimo James Horner (tenía 27 años). Al músico se le encargó alejarse de la experimentación acústica de Jerry Goldsmith y componer una partitura esencialmente aventurera. De este modo, construyó una partitura muy marcada por la grandeza épica con un soberbio y vibrante tema principal que omitía por completo el de Alexander Courage. El resto de la partitura contiene una abrumadora variedad temática, de excelente concepción, y con un color orquestal más rico que la música de Goldsmith. Además, es para muchos aficionados la mejor partitura de toda la carrera de James Horner (una vez más la ciencia ficción dando los mejores trabajos de los músicos). Una joya que sería la fuente primegenia de muchos de los trabajos posteriores del compositor americano (ya conocemos su costumbre de meter mano a antiguos scores) pero que sin duda contribuyó a escribir su nombre en la historia del cine.
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'Star Trek: en busca de Spock'Pese a ser flagrantemente omitida en las candidaturas de los Oscar, se le concedió la oportunidad de componer la partitura de la tercera entrega, Star Trek III: En busca de Spock (1984). La película, muy bien recibida por la crítica, retrata el sufrido viaje de una Enterprise dañada por recuperar a un joven y resucitado Spock, atormentado por el gigantismo temporal, y cuya memoria reside en el doctor Leonard McCoy. Horner decidió escribir un score mucho más reflexivo, coherente y en definitiva, maduro, para esta secuela, pero sin aportar muchas novedades temáticas. Más bien se trataba de encontrar una continuidad sonora y redirigirla a otros espacios de contexto más oscuros. Si bien el compositor afirmó que esta partitura era mucho mejor que la anterior, lo cierto es que las fanfarrias de acción y aventura de la segunda parte funcionaban mucho mejor. En busca de Spock contiene piezas más grandiosas que La ira de Khan pero también incluye otras más anodinas. Con ello, aguanta el tipo y resulta ser un sólido score con alguna revisitación que otra al tema de Klingon de Goldsmith y con una mayor presencia de su tema para Spock y los Vulcanos, impresionantemente orquestado. En conclusión, James Horner supuso un revulsivo muy refrescante como heredero del material de Goldsmith, incluso elevándose hasta el nivel del maestro. Su música para Star Trek es de lo mejorcito de los ochenta. Como anécdota, Horner salió en la Universidad con la hija de Goldsmith, Carrie. una coincidencia del destino para dos músicos cuya carrera musical marcó la Enterprise a fuego Vulcano. 
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{tab=IV. Leonard Rosenman} 
LA SEGUNDA NOMINACIÓN AL OSCAR

'Star Trek IV. Misión: salvar la Tierra'Es curioso ver cómo a Jerry Goldsmith se le escaparon la mayoría de los mejores títulos de Star Trek, aunque no el mejor. Su participación en gran parte se limitó a hacer grandes partituras para las películas más débiles de la saga. Justo al revés es lo que pasó con el compositor Leonard Rosenman, ganador de dos Oscar por Barry Lyndon (1975) y Elegidos para la gloria (1976). Star Trek IV. Misión: salvar la Tierra (1986), su única aportación al universo trekkie, fue un gigantesco éxito de crítica y de taquilla (la que más caja hizo). Además fue recompensada por la Academia con cuatro candidaturas al Oscar: mejor montaje, fotografía, sonido y partitura original. Dirigida por el mismo Leonard Nimoy (Spock) supuso una redirección a la comedia pop del momento. 

Rosenman compuso una música mucho más ligera, consumible y simple que las de Goldsmith y Horner. Para ello, se desvinculó de la línea dramática del universo musical de Star Trek (error) y creó una música con un tono marcadamente liviano. Su dicharachera melodía ha pasado muy pronto de moda y su candidatura al Oscar la verdad que es justificable casi por el hype de la película entonces y por su grandilocuencia musical. Tiene piezas bonitas como su tema principal o un waltz dedicado a las ballenas pero no es la ingeniería musical de sus predecesoras. Sin rebatir la nominación, es realmente una pena que la segunda candidatura al Oscar se la llevara la peor partitura de la franquicia, que sin ser nada desastrosa y muy digna, no deja de ser un poco disfuncional. Porque pareciera que Rosenman está componiendo una cinta de animación japonesa en vez de una scifi galáctica. Su nominación además fue toda una sorpresa teniendo en cuenta que Horner no lo consiguió y que además Rosenman ni siquiera figuró en las presentes a los Globos de Oro. Con todo, ¿no os parece de lo más pegadizo?
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{tab=V. Jerry Goldsmith}
EL REGRESO DEL MAESTRO

'Star Trek V: la última frontera'Star Trek V: La última frontera (1989) supuso poco menos que una desgracia para la franquicia. Machacada por la crítica y obviada por muchos fans, la verdad es que su fracaso se debió a un cúmulo de despropósitos. El éxito rotundo de la cuarta entrega había generado cierto blackslash (como siempre pasa con todo fenómeno, al tiempo se apuntan los modernos a decir que no les gusta). La película fue dirigida por el propio William Shatner (James Kirk), quien también escribió el concepto inicial del argumento, lo que resultó ser un rontundo error de bulto. Pese a ser rentable, la verdad es que fue una decepción en taquilla quedando muy lejos de los ingresos de la anterior entrega. El tono de la película, con humor muy cargante en determinados personajes terminó de arruinar el espectáculo. Lo único que se hizo bien de esta película fue recuperar a Jerry Goldsmith, ausente en todas las secuelas hasta el momento.

Para restaurar sus esencias, Goldsmith recuperó el tema de Alexander Courage y sin prejuicios, lo puso a funcionar en la que es la mejor y más conseguida versión orquestada. También incorporó nuevas y magníficas piezas. Una emotiva melodía dedicada a la amistad, que podemos escuchar al final de ‘The mountain’ y una contemplativa pieza que evoca el viaje al paraíso religioso del espacio. Soberbia. Igualmente, este disco contiene varias de las mejores secuencias musicales de acción para la franquicia, magnificadas por el grandioso y limpio sonido orquestal ya de los noventa. La pena es que esta composición esté vinculada a la que es probablemente la cinta más prescindible del compendio trekkie. Pero lo peor es que un regreso como el de Goldsmith no fue recompensado con una decente edición discográfica. Ésta contiene una selección escasa de la partitura y además mal estructurada. Por si fuera poco, vino acompañada de una típica y horrible canción de rock al final. Ojalá algún día podamos disfrutar de todo el material y orquestado como Dios (Goldsmith) manda.
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{tab=VI. Cliff Eidelman} 
EL UNIVERSO OSCURO DE UNA JOVEN PROMESA

'Star Trek VI: Aquel país desconocido'La última película con el reparto original antes de la refundación en TV de la franquicia supone una vuelta de tuerca a los personajes. El fracaso rotundo de la quinta entrega propició una reformulación profunda para la siguiente película, Star Trek VI: Aquel país desconocido (1991). Para empezar, Nicholas Meyer, director de la exitosa La ira de Khan y responsable en parte del taquillazo de Misión: salvar la Tierra fue llamado para dirigir esta última cinta. Ésta se preparó con sumo cuidado desplegando una historia en la que el lado oscuro de la galaxia pone contra las cuerdas a una tripulación que empieza a verse mayor para los dilemas del universo. Una innovadora y oscura cinta que puso el broche de oro a la participación del reparto original. Deseoso de un aire musical nuevo, Meyer eligió al joven Cliff Eidelman, de 27 añitos, los mismos que Horner cuando se embarcó en la Enterprise.

Eidelman, un genial aunque denostado compositor en la actualidad, compuso aquí su gran obra culmen de su carrera (una vez más la ciencia ficción… y van…). Ésta es sin duda una de las mejores composiciones de la franquicia, una ópera sonora oscura exquisitamente tejida y que se adapta como un guante a las imágenes. Con una apabullante variedad temática y sin salirse nunca del tono musical de Star Trek redirige la música hacia campos más sombríos y a la vez bombásticos. Tanto la obertura (que abajo podéis escuchar) como la suite de la película son dos grandes ejemplos de cómo componer una partitura partitura de ciencia ficción. Hubiera sido un detalle (y un acierto) que para la undécima versión, la de J.J. Abrams, en vez de Giacchino hubieran recuperado a Eidelman. A buen seguro, hubiéramos tenido espectáculo para meses.
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Continuará…
La música de Star Trek. Parte III: los revival
En la próxima y última entrega repasaremos las películas de segunda generación de Star Trek, en la que los actores principales de la mítica serie y las primeras películas son reemplazados por los de la nueva serie delos noventa, Star Trek: Generations. Este cambio de argumentos y personajes también traerá un nuevo enfoque musical. Dennis McCarthy, compositor de la nueva serie, se incorporará al elenco de compositores para cine en la primera cinta para pantalla grande. También repasaremos el resto de las partituras, todas compuestas por Jerry Goldsmith que hizo un regreso triunfal a la franquicia con estimulantes y hermosas ideas.