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El limbo sonoro de Brian Eno en ‘The lovely bones’

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The lovely bones
Compositor: Brian Eno
Sello: No se edita
Duración: 14′ 40”
Lanzamiento: diciembre

Nota: 4


The lovely bones es la adaptación cinematográfica del drama sobrenatural y best-seller de Alice Sebold. Una niña llamada Susie (Saoirse Ronan) es brutalmente violada y asesinada a principios de los setenta por su vecino (Stanley Tucci). Desde el cielo, Susie intentará guiar a sus padres (Mark Wahlberg y Rachel Weisz) para descubrir a su homicida y encontrar consuelo. La cinta supone el regreso de Peter Jackson a un cine más dramático (Criaturas celestiales) después de sus incandescentes superproducciones (El señor de los anillos, King Kong). Pese a que Paramount quiso apostar desde un principio por los Oscar, las contundentes críticas negativas han acabado por enterrar cualquier posibilidad de premio. Incluso el público ha dado la espalda claramente a esta cinta. Si se me pide una concisa opinión personal, yo creo que no sólo es una profunda decepción para los que somos fans del neozelandés, sino que probablemente es una de las peores películas que he visto este año. Sin ninguna duda, un desastre de principio a fin.

Peter Jackson y el compositor Howard Shore rompieron su relación profesional que tan buenos frutos les dio en la trilogía de El señor de los Anillos cuando el director prescindió de la partitura de Shore para King Kong (el músico incluso salía en la película, en la escena del teatro, dirigiendo a la orquesta). Jackson decidió sustituirle a última hora y encargarle la partitura a James Newton Howard, que con apenas unos días logró hacer un excelente trabajo e incluso ser nominado al Globo de Oro. Era obvio que Shore no iba a ser rescatado, pero la decisión de contratar a Eno es, desde luego, extraña.

El músico británico, exponente del art rock y referente de la música electrónica y de vanguardia, es también un aclamado productor musical de grupos como Coldplay y autor de melodías para David Bowie. Considerado como un visionario multidisciplinar, entre sus méritos también está el de componer el archivo de sonido de Windows 95 o debatir sobre el futuro de nuestra sociedad a través de su fundación Long Now o como columnista en el periódico The Observer. Supongo que profesionalmente ha tenido que ser un cierto varapalo que no sólo The lovely bones haya sido un fiasco, sino que su partitura ni siquiera haya tenido una edición discográfica, algo muy extraño viniendo de una superproducción y con su prestigio internacional. La banda sonora sólo está disponible a través de la web de promoción de la película para los premios, un intento inútil porque la Academia no ha tardado mucho en confirmar su descalificación. Al parecer, no sabemos si por el propio compositor o por desánimo de la Paramount, no se han remitido los papeles para optar a la estatuilla. Por tanto, lo que tenemos son ocho pistas y en total unos quince minutos aproximadamente, una brizna de música para una película que supera ampliamente las dos horas.

Pese a su brevedad, Eno rentabiliza el tiempo construyendo una intimista partitura de texturas muy sugerente y ciertamente emotiva. En general, la música intenta ofrecer un espectro de sobriedad afectiva para describir tanto los pasajes más cotidianos de la vida terrenal como las (absurdas) escenas en el limbo. El tema principal es el que suena en el segundo y en el sexto track, un solo de piano, muy bonito y acertado, que sirve para retratar la inocencia y la ilusión de la joven. El otro tema a piano se puede escuchar en el track siete, y funciona como aportación melancólica y optimista de la protagonista. En cuanto al resto de instrumentación, Eno utiliza un pequeño segmento de cuerda en el primer track, para perfilar la naturalidad de la vida en la ciudad, y sobre todo, música electrónica. Los pasajes del cielo, en concreto, están compuestos como si fueran música ambiental (algunas pistas como la cuatro parecen directamente un disco de relajación) y ofrecen los momentos menos lúcidos de la partitura. La única pista de música electrónica que luce en su esplendor (y en tiempo: supera ampliamente los cuatro minutos, es decir, una tercera parte del score), es la última, un apacible corte de gran carga sugestiva.

Probablemente haya más música que la que se nos ofrece. En particular, recuerdo una estridencia de guitarra electrónica en la película que no queda recogida en esta selección de pistas. Y ya que hablamos de su aportación a la película, considero que la música de Brian Eno no queda bien en The lovely bones. Una partitura tan sutil apenas se escucha, y menos brilla, dentro de unas imágenes visualmente tan pretenciosas. En definitiva, estamos ante un valorable esfuerzo de Brian Eno por captar la esencia de la película a través de estas gotitas temáticas, pero éstas se diluyen completamente si tenemos que considerarlo como una buena composición cinematográfica, ya que carece de estructura y además es extremadamente breve.

LO MEJOR: La posibilidad de escuchar un score distinto, de recuperar cierto sonido electrónico, hoy en día un tanto anticuado pero eficaz.

LO PEOR: Su brevedad y el desastre de la estructura temática.

EL TEMA: El tema principal que se puede escuchar en el segundo corte.