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Una película iraní es favorita en los máximos premios del cine estadounidense. El arte hace extraños compañeros de cama, pero se trata precisamente de eso. Parece difícil imginar que haya alguna película que pueda dejar a Nader y Simin sin el Oscar a la mejor extrnajera, pero ayer mismo se quedó sin el BAFTA en esa misma categoría. Echemos pues un vistazo a sus comptidoras: una trama de tráfico de hormonas en Bélgica, una comida amarga israelí, un profesor argelino inmigrante en Canadá y -atención- una de nazis que persiguen judíos en las alcantarillas de Polonia.

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Bullhead, de Michael R. Roskam (Bélgica)

Samuel Pérez
Durante los últimos años se está convirtiendo en una tarea bastante complicada pronosticar qué cintas pasarán el corte en la categoría de película de habla no inglesa en los Oscars.  Porque la propuesta de Bélgica, Bullhead, no es una película fácil y amable, aunque no está exenta de méritos artísticos. Se trata de una película irregular que juega a dos bandas: por un lado, es una cinta policiaca basada en el tráfico de hormonas dentro del mundo de la ganadería, tema que, hasta donde llega nuestro conocimiento, no ha sido tratado anteriormente en el cine. Por otro lado es un drama desgarrador sobre un hombre que arrastra un gran trauma a raíz de un suceso de su infancia. Precisamente es la parte del drama la que mejor funciona gracias a la física pero contenida interpretación de su protagonista, Matthias Schoenaerts, pero, por desgracia, la trama policiaca es algo desconcertante y no está a la altura. Con la competencia de este año es imposible asegurar su victoria, pero esta nominación es una justa reivindicación de la filmografía del país belga.

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Footnote, de Joseph Cedar (Israel)

María Pérez
Ganadora del premio al mejor guión en el último Festival de Cannes, Footnote (Hearat Shulayim) es más que una película de relleno en esta categoría. Dirigida por el neoyorquino Joseph Cedar, que ya vio cómo en 2008 resultaba nominada su Beaufort, cuenta la historia sobre un padre y su hijo que a la vez son estudiosos del Talmud y rivales académicos. El primero, dedicado a la investigación sobre los manuscritos originales del libro sagrado, mira con desdén la vida pública y popularidad del segundo, más centrado en la producción constante de obras y la búsqueda de admiración y simpatía de colegas y alumnos. Los cambios de tono, de la comedia a la amargura, que se desarrollan con paso firme, ingenio y emoción, el retrato certero del aislamiento del mundo académico, un retrato que se puede extrapolar a los ámbitos universitarios de todo el mundo, y la evolución de los personajes, que terminan de redondearse con un giro de guión hacia la mitad de la película son lo mejor de esta cinta en la que el humor seco, sin florituras, construye paradójicamente una minitragedia sobre el sacrificio, la tentación y la vanidad.

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In Darkness, de Agnieszka Holland (Polonia)

Fernando de Luis-Orueta
No hay entrega de los Oscar sin película de nazis. Y aquí está. La de 2011 se titula In Darkness y es la representante polaca en la competición por la mejor cinta de lengua extranjera. La cinta cuenta la historia de un trabajador del alcantarillado al tiempo que ladrón de poca monta en una ciudad ocupada por los nazis que de pronto se encuentra con un grupo de judíos que trata de huir del gueto. Por si el argumento no fuera ya suficientemente atractivo para la Academia, el largometraje lo firma Agnieszka Holland, una mujer muy conocida en Hollywood, ya nominada a un Oscar (guión adaptado en 1992 por Europa, Europa) donde ha dirigido ya varias películas y, sobre todo, episodios de series de televisión como The Wire o Treme. Si ganara sería una sorpresa con sabor a déjà vu.

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Profesor Lazhar, de Philippe Falardeau (Canadá)

Pablo López
La película canadiense Profesor Lazhar es uno de los muchos desconocidos títulos que descubrimos cuando la Academia dio a conocer todas las películas que optaban a esta categoría y de las pocas que han ido tomando un presencia más o menos consolidada, con permiso del todoterreno Nader y Simin. La historia de este profesor de origen argelino es una historia dura, cercana y sensible, que utiliza un detonante de gran impacto que hará posible profundizar en los grandes misterios de la vida con sus alumnos, pero en el fondo, más allá de pequeños detalles que la dotan de una cierta personalidad, en estructura, base y resolución es una propuesta poco original que podemos encontrar en otras películas. No se puede negar su buen oficio, está claro, así como las buenas interpretaciones y capacidad de emocionar, pero puestos a premiar, mejor algo que al menos sorprenda un poco, ¿no?

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Nader y Simin, una separación, de Asghar Farhadi (Irán)

Carlos Primo
Por complejidad, precisión, profundidad y lirismo, Nader y Simín, una separación es, indudablemente, uno de las grandes películas de este año. A pesar de haber sido educado en la brillantísima tradición fílmica iraní, Asghar Farhari ha preferido adoptar un lenguaje contemporáneo y plenamente occidental para narrar una penetrante historia en la que convergen dramas familiares, conflictos sociales y terremotos emocionales. Un pulso narrativo implacable, un guión perfectamente construido (posiblemente el mejor guión de 2011), unos personajes definidos con profundidad y coherencia, un reparto en estado de gracia y una honestidad plástica insobornable convierten a la representante iraní en una de esas películas que se quedan grabadas en la memoria del espectador de manera indeleble. Cabe preguntarse si, de no haber sido una producción iraní rodada en farsi, Nader y Simín, una separación no habría llegado aún más lejos en los premios de este año. En todo caso, es la favorita indiscutible en la categoría de película extranjera.
Ganará: Nader y Simin, una separación

Debería ganar: Nader y Simin, una separación