CENTENARIO KATHARINE HEPBURN: "Locuras de Verano" (David Lean, 1955)

Cuando en 1954 le ofrecieron esta película a Katharine Hepburn sólo tuvo que oir un nombre para decir que sí: David Lean. La Hepburn era una gran admiradora del director británico y su cine y éste le devolvió siempre el favor diciendo que ésta era su película favorita con su actriz favorita.
La película cuenta la historia de una secretaria americana que pasa sus primeras vacaciones europeas en Venecia. Allí descubre la terrible verdad de su vida: vaya a donde vaya, está sola. Así es como conoce a un anticuario casado del que se enamora y hace que se plantee sus puritanos principios, propios de una visión de la América conservadora de los 50 que veía a Europa como el gran paraíso de la cultura y el sexo. Un sexo manifestado con bonitas metáforas como un zapato rojo que se queda sin su correspondiente pié en una terraza, mientras se intercalan planos de fuegos artificiales que parecen celebrar la pasión de ambos protagonistas. También bonita y elocuente es la de la orquídea cuando se pierde por un canal veneciano anticipando el final de la pareja.

Sin embargo, “Locuras de Verano”, basada en una obra menor de Arthur Laurents, es más una postal turística que una película profunda por más que tenga similitudes con la gran obra maestra amorosa de Lean, “Breve Encuentro”. La película cuenta perfectamente lo que es sentirse solo en un lugar extraño a través de travellings por la ciudad y planos subjetivos de encantadoras parejas paseando y amando. Aunque su premisa es básica y simple hay que reconocer que también es encantadora, con una fotografía en Tecnicolor realmente extraordinaria y una Venecia más bella que nunca. Pero si hay algo que destaque por encima de todo es la interpretación de Katharine Hepburn. Pocas veces la soledad de la madurez ha sido expuesta con tanta ternura, humor, y amarga tristeza. Un gran logro de la gran Kate en uno de sus personajes más complejos dentro de una de sus películas más simples.

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