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El primer gran acontecimiento de la temporada de premios es la entrega de los Oscars honoríficos, los Governors Awards, la novena desde que no se entregan en la misma gala de los Oscars, en una ceremonia que quiso alejarse de la polémica que rodea la meca del cine estos días y que se celebró anoche en el Dolby Ballroom de Los Ángeles. Este año, los receptores han sido la realizadora Agnes Varda, el actor Donald Sutherland , el director Charles Burnett y el director de fotografía Owen Roizman. Además el director mexicano Alejandro González Iñárritu recibió un premio especial por su instalación de realidad virtual Carne y Arena.

La gala tuvo la colaboración en el escenario de personajes como Lawrence Kasdan, Dustin Hoffman, Jessica Chastain, Angelina Jolie y Ava DuVernay. Tras la introducción del nuevo presidente de la Academia John Bailey, en la que afirmaba que “los homenajeados de esta noche han añadido una voz solista al coro del mundo del cine”, Kasdan presentó el premio a Owen Roizman, destacando su labor el películas como The French Connection y El exorcista, añadiendo que “todos queríamos que nuestras películas se parecieran a ellas”. Roizman, que recibió la estatuilla de la mano de Dustin Hoffman, habló en su discurso de agradecimiento de la naturaleza colaborativa de este medio: “Una película está hecha de muchas partículas plateadas, cada una de las cuales representa a una persona que ha trabajado en ella”.

 

El premio a la directora belga Agnes Varda tuvo introducción de Kimberly Peirce y Kate Amend, en representación de las ramas de Dirección y de Documental de la Academia, y se lo entregaron las actrices Jessica Chastain y Angelina Jolie. Ambas destacaron su carácter de icono y de iconoclasta, una mujer que hizo películas cuando muy pocas mujeres las hacían, y unas películas que ni los hombres hacían. Varda confesó que de todos los premios que ha recibido estos últimos años éste es el que le hacía más ilusión.

El director afroamericano Charles Burnett fue introducido por los realizadores Reginald Hudlin y Sean Baker, y por los actores Chadwick Boseman y Tessa Thompson, pero fue Ava Duvernay la que le entregó la estatuilla con un emotivo discurso en el que le daba las gracias por abrir las puertas a muchos afroamericanos que vinieron después. Burnett, por su parte, recordaba a un profesor que le dijo que nunca llegaría a nada, y que este premio significa “que me he escapado de ese estigma” y que espera que ese profesor, si aún vive, lea los periódicos.

Iñárritu, en su discurso de agradecimiento por su premio especial, que no se entregaba desde 1996 a Toy Story, no evitó los temas sociopolíticos, diciendo que “las ideologías han jodido el mundo. No la gente, sino las ideas que tenemos sobre esta gente… Cuando se usan palabras como ‘extranjero ilegal’ o ‘violador’, la realidad de una vida humana o de una comunidad se reduce a una idea, y el que cree en esa idea y la espeta de tal manera termina empobreciendo, equivocando y degradando su percepción de la realidad”. No pudo evitar tampoco mencionar a Trump y sus políticas sobre inmigración.

La gala se cerró con la entrega del premio al actor Donald Sutherland, para el que subieron al escenario Colin Farrell, Ron Meyer, Jennifer Lawrence y Whoopi Goldberg, que afirmó que “como actriz siempre quiero hacer magia, y Donald Sutherland es uno de los grandes magos de la historia”.