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Estos Goya llegan con una peculiaridad sensacional. Pese a que muchas de sus categorías están más o menos cantadas y otras son cosa de dos, el premio a la mejor película no tiene un claro favorito. Es más, cualquiera de las cuatro candidatas puede alzarse con el premio y no resultar sorprendente. Los problemas en la cúpula de la Academia pueden lastrar, eso sí, las opciones de Balada triste de trompeta y También la lluvia –del presidente y vicepresidenta, respectivamente- por lo que la victoria puede estar entre Pa negre o Enterrado.

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Balada triste
de trompeta

María Pérez
Álex de la Iglesia nos tiene muy mal acostumbrados. Siempre podemos confiar en que la película que estrena, sea como sea, no nos va a dejar indiferentes. Ni siquiera Los crímenes de Oxford, que nos sorprendió por justo lo contrario, por su aparente clasicismo. En el caso de Balada triste de trompeta, muchos nos quedamos con la boca abierta y aún no la hemos cerrado. Particularmente, mi asombro no está provocado por su forma. No cabe duda de que ésta juega un papel muy importante en ella, y su estética es tan arriesgada que puede entenderse que produzca rechazo; a mí me parece absolutamente fascinante. Pero me parece mucho más fascinante el fondo: la habilidad del director para construir una dolorosa alegoría sobre nuestro carácter y nuestra historia utilizando su imaginario y su propia manera de ver la violencia, las relaciones humanas, la locura, el sufrimiento, el sacrificio, y que se pueda contemplar a la vez como una entretenidísima historia de amor, odio y venganza.

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Buried (Enterrado)

Pablo López
Sin duda, la gran sensación del cine español en 2010 tiene un nombre: Buried (Enterrado). Más allá de la taquilla y el éxito, de los favoritos u olvidados, pocas veces se ha podido comprobar una comunión tan unánime de alabanzas entre crítica, público e incluso gente del sector, ante una cinta que cuenta con una de las premisas más difíciles de manejar que pueden imaginarse en una película. Ejercicio de estilo y ejercicio de superación profesional, Buried (Enterrado) ha puesto en el candelero internacional a Rodrigo Cortés, brillante realizador injustamente olvidado en estos premios por su anterior largo, Concursante; y al cine español, un cine en eterna pujanza y que con la cosecha de este año, sobretodo gracias en gran parte a esta cinta, ha demostrado ser capaz de hacer películas a la altura de cualquier otra cinematografía mundial. La película ya dió la sorpresa en los pasados premios Forqué, ¿la dará también en los premios Goya?

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Pa negre

Carlos Primo
Las películas sobre la Guerra Civil y la posguerra son casi un género propio dentro de la cinematografía de nuestro país. Por eso se agradece tanto que, de repente, alguien decida contar esta historia huyendo del paternalismo y la ñoñería que habitualmente caracterizan, en mayor o menor medida, las producciones españolas acerca de este tema. En Pa Negre, Agustí Villaronga selecciona un elemento –la violencia- y construye un oscuro y hermosísimo cuento en el que la mirada asustada y precisa del niño protagonista da forma a un universo retratado de manera lírica pero insobornablemente veraz. Nos encontramos ante el regreso a las pantallas de un cineasta visionario e infalible que, con la que es quizás su historia menos hermética, demuestra que es posible contar cosas nuevas acerca de lo que hemos visto cien veces. Como en anteriores trabajos de Villaronga, hay un aliento poético y onírico presente en cada plano y en cada personaje; esta vez hay, además, un relato magníficamente construido, unas interpretaciones brillantes y un guión exquisitamente escrito que la convierten, para mí, en la película española del año.

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También la lluvia

Fernando de Luis-Orueta
La cuarta candidata fue la primera favorita. Cuando en al final del verano empezaron los pases de También la lluvia para lograr la representación española en los Oscar, la cinta de Icíar Bollain cosechó una imagen de gran cine, de película impecable y compleja. Adjetivos todos muy merecidos. Partiendo de un guión rico y poliédrico, la cinta se desarrolla en tres niveles simultáneamente: el rodaje de una película en Bolivia, la historia rodada –que no es otra que la llegada de Colón a América- y las protestas de los vecinos de Cochabamba por el abusivo aumento del precio del agua. Con esas premisas a nadie se le escapa que También la lluvia es una película de profunda carga ideológica, que nunca llega a lastrar el interés por lo que cuenta. La realización de Bollain –brindando momentos mágicos como el ensayo del desembarco- es habilísima, los actores están sobresalientes, cada pieza del engranaje funciona como debe y suma al conjunto. El único motivo para que También la lluvia no gane el premio a la mejor película son las polémicas extra cinematográficas que han enguachinado estos Goya.
Ganará: Buried (Enterrado)

Debería ganar: También la lluvia